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(Información actualizada a 1 de septiembre de 2009)
¿Qué hacer para prevenir el contagio de nuestros bebés?
Evitar los posibles contactos ¿Cómo? Sólo las personas imprescindibles estarán en contacto con el niño o la niña; no ir a centros cerrados (y menos si se acumula mucha gente) o, al menos, ir el menor número de veces posible (referido no sólo al niño sino a todos los que conviven con él); minimizar en lo posible las visitas a los consultorios, procurando no coincidir con otros niños; evitar los cuartos de urgencia hospitalarios (son un magnífico foco de contagio); las guarderías (escuelas infantiles) también son un clásico foco de contagio de enfermedades infecciosas (aglomeración, contagio, infección), por tanto hasta que los niños no estén vacunados deben evitarlas.
En el periodo de incubación de la enfermedad el individuo es contagioso y, sin embargo, no muestra todavía síntomas; de ahí que todo el mundo sea sospechoso. Las medidas generales dan poco resultado y la enfermedad va por libre. Es altamente recomendable explicar bien estas ideas a todos los convivientes para que sigan las recomendaciones de las autoridades y profesionales sanitarios y al menor síntoma separarlos del niño.
¿Qué es la inmunidad transmitida y qué papel juega en la protección de los bebés frente a las infecciones?
La madre pasa anticuerpos al feto sobre todo a partir de la semana 32 de gestación y completa su aportación a la inmunidad del recién nacido con la lactancia materna (calostro...). Los anticuerpos son fundamentales en la lucha contra las infecciones; es lo que producen las vacunas, generan anticuerpos en el que las recibe. Cuanto mayor sea la prematuridad, menor la edad gestacional, menor será la tasa de anticuerpos, y el niño tendrá más dificultad para combatir las infecciones. Si a esto añadimos las técnicas invasivas (necesarias) y los microorganismos que habitan en las unidades neonatales (incontrolables), entenderemos porqué las infecciones en los niños prematuros son un punto clave y la lucha contra ellas un desafío constante.
Lactancia materna y gripe A
Iniciar la lactancia natural, continuarla o prolongarla es la única medida, a día de hoy, para mejorar la respuesta del lactante frente a esta posible infección. La madre con gripe debe continuar con la lactancia, aunque separada del niño, por lo que alguien nada sospechoso de la enfermedad deberá encargarse de la alimentación del bebé, administrándole la leche materna con jeringuilla, cucharita y, si no queda otro remedio, con biberón. El bebé permanecerá separado de la madre siete días desde el comienzo de los síntomas o, si estos persisten, los días que duren más dos. Si la madre está tomando Tamiflú desde al menos 48 horas antes, no tiene fiebre y los síntomas son escasos puede volver a lactar al pecho. La madre puede tomar Tamifú lactando. Hasta ahora no se admite la transmisión madre-hijo por la leche.
Medicamentos antivirales para los niños prematuros
El único medicamento disponible es Oseltamivir (Tamiflú), que los pediatras podrán prescribir por necesidad en menores de 1 año. No hay que olvidar que hasta hace unos meses Tamiflú no estaba indicado en los menores de 1 año, por consiguiente no hay experiencia sobre los efectos en niños de esta edad. Sólo el médico debe valorar los riesgos-beneficios de su indicación. Se presenta en jarabe, las dosis se ajustan en función del peso y el tratamiento dura 5 días (no se esperan efectos adversos notables).
Vacunación de niños prematuros
Como en la gripe común, habrá que vacunar a todos los ex-prematuros con edades por encima de los 6 meses (edad cronológica). Si las autoridades sanitarias deciden vacunar a toda la infancia, quedarán incluidos. Si no fuese así, se les considerará de muy alto riesgo, como ante cualquier forma de gripe, en especial a los que han pasado estancias más prolongadas en el hospital, que suelen ser los que más problemas han presentado, grupo que habitualmente se corresponde con el de los bebés de edad gestacional por debajo de las 30 semanas. Hay que tener en cuenta que el virus de la gripe tiene preferencia por las vías respiratorias, por este motivo los niños que han tenido problemas pulmonares son todavía más susceptibles a las complicaciones, siendo necesaria su vacunación y extremar todas las demás medidas. Es fundamental vacunar también a todos los convivientes.
En los niños que no hayan cumplido los 6 meses y, por lo tanto, no puedan ser vacunados, será necesario extremar las medidas de prevención y vacunar a todos los convivientes con más razón que en el grupo anterior.
No se esperan efectos adversos diferentes a los habituales con las vacunas.
¿Qué medidas tomar cuando los niños tienen que acudir a revisiones de seguimiento en el hospital?
Intentar acudir con cita y no coincidir en las salas de espera más que con los contactos imprescindibles en circunstancias similares. No mezclarse con los niños que esperan en la zona de urgencias; seguro que alguno tiene la gripe. Limitar estas visitas en lo posible al menos hasta que el niño esté vacunado.
Uso de mascarillas
Hay que intentar que los convivientes con gripe se ausenten; si no es posible deberán utilizar mascarilla quirúrgica. Ante la mínima sospecha o en la duda, pedir el uso de la mascarilla en cualquier conviviente.
¿Son los hospitales sitios seguros y preparados en Consultas Externas para evitar el contagio de un niño prematuro que acude a una cita de seguimiento?
NO. Si la OMS ha declarado el estado de pandemia tan pronto, es entre otras razones porque en la gripe es casi imposible controlar la transmisión que se produce por vía aérea. La infección nosocomial (hospitalaria) por virus y también por bacterias es un hecho frecuente y el contagio es imposible de evitar al 100%. Nuestros ex -prematuros lo saben bien puesto que lo han padecido durante su estancia hospitalaria. Cuantas menos visitas al hospital, mejor; cuantos menos ingresos, mucho mejor y, en estos momentos, hasta que se vacunen, menos todavía.
APREM-GripeA-Reflexiones-DrOmeaca-220909.pdf 30.29 Kb
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